Gramatica de la fantasia de Gianni RodariA veces, mi pareja (de hoy en adelante le voy a llamar el Profe, pues es maestro de educación infantil) me pedía que le contara un cuento. ¡Horror! ¡Socorro! ¡Hecatombe!

¿Y si tu hijo te pide que le cuentes un cuento? ¡Que no cunda el pánico!

La verdad es que en mis estudios tuve que escribir un porrón de guiones, y aunque era algo que no se me daba mal del todo, no es que me salieran guiones por las orejas. Y si encima tenía que improvisar, entonces me daba un ataque a la patata. Y claro, el año pasado, cuando estudié el Máster de Álbum Infantil Ilustrado, me encontré con que, evidentemente, tenía que aprender a contar cuentos.

El Profe tiene una habilidad innata para inventar historias, pero yo no. Y fue entonces cuando descubrí una lectura que me iba a ayudar un montón:

Gramática de la fantasía
– Introducción al arte de contar historias –
de Gianni Rodari

Este señor italiano fue maestro, pedagogo, periodista y escritor de cuentos infantiles. Escribió un chorro de cuentos, más de veinte, con mucho humor e imaginación. Yo aún recuerdo el ejemplar de Cuentos por teléfono que había en mi casa cuando era una enana. Lo bueno es que además de cuentos (ya veremos alguno más adelante), este señor nos dejó Gramática de la fantasía, una entretenida lectura que nos ayudará a aprender el arte de contar historias.

Portada Gramatica de la fantasia

En este libro, Rodari nos propone una serie de ejercicios o juegos que serán la semilla que dará lugar a tu primer cuento. Y el más conocido de todos es el Binomio Fantástico.

El Binomio Fantástico

Suena genial, ¿verdad? Parece el título de una peli de fantasía, como La historia interminable. Rodari lo explica muchísimo mejor que yo, pero para no destriparte el libro, te doy mi propia y breve explicación:

Tenemos que buscar dos palabras:

Para que una historia exista, tiene que haber una lucha entre dos personajes, una confrontación. No nos vale un personaje o un objeto, sino que necesitamos como mínimo dos (de ahí lo del binomio). Y además, debe ser fantástico. ¿Cómo de fantástico? Pues el ejemplo que pone Rodari es el de Caballo-perro. ¡Eso no es fantástico! Sólo son dos animales cuadrúpedos, con dos ojos, hocico, cola…, lo que resulta un poco sosaina.

Tenemos que buscar dos palabras cuya relación sea fantástica:

Para que el binomio sea fantástico de verdad, tiene que haber más distancia entre las dos palabras… cuanto menos tengan que ver una con la otra, mejor. Así que si nuestra primera palabra elegida es perro, la segunda podría ser… armario.

Y tu dirás, ¿un armario no es soso? Puede serlo, pero lo divertido ahora es buscar la relación entre las dos palabras:

  • el perro con el armario
  • el armario del perro
  • el perro sobre el armario
  • el perro en el armario

Aquí empezamos a ver un mundo de posibilidades! Imagina un perro que tuviera su propio armario lleno de ropa. ¿De dónde saca toda esa ropa? ¿Es un perro presumido? O un perro que nunca saliera de un armario. ¿Por qué? ¿Tiene miedo? ¿De qué tiene miedo?

Como ves, hemos convertido dos palabras en la semilla de un futuro cuento. ¿Y si le pides a tu hijo que diga una palabra y tú dices otra? ¿Podréis sacar entre los dos un binomio fantástico? ¡Seguro que sí!

Otros juegos propuestos por Rodari

  • Usar un cuento popular y transformar la historia:

Había una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla…

  • Recortar títulos de los periódicos y mezclarlos:

La Cúpula de San Pedro
herida a puñaladas
huye a Suiza con el tesoro

  • Usar un error para iniciar una historia:

Un <<enrredo>>, ¿es un enredo más lioso que los otros?

Bueno, esto es sólo la punta del iceberg. Si quieres aprender a inventarte un cuento, o si simplemente tienes un poco de curiosidad sobre el maravilloso arte de contar historias, hazte con Gramática de la fantasía. A mí me ayudó, así que estoy segurísima de que a ti también te ayudará.

Y seguro que a tu hijo le encanta, ya no que le cuentes un cuento, sino que os lo inventéis entre los dos.

La edición de bolsillo que yo tengo (que no es mía, es del Profe) es ésta.

¡Hasta pronto, Pescao!

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