Consejos para fomentar creatividad en niños Ciao Pescao

¿Pero qué es la creatividad?

Hay millones de definiciones de la creatividad. Según la RAE (qué gente con más poca imaginación), la definición de creatividad es:

  1.  f. Facultad de crear.
  2.  f. Capacidad de creación.

Bueno, vale, si ellos lo dicen será verdad. Pero a mi me gusta más pensar que la creatividad es la habilidad de encontrar herramientas para hallar la solución a un problema.

Toma ya, parezco lista y todo, ¿eh?

Como no todos los problemas son matemáticos, no me estoy refiriendo a una calculadora, si no a echarle imaginación al asunto cuando nos encontramos con una situación que resolver.

Es imposible anticipar qué problemas tendremos cuando seamos mayores. No sabemos si al crecer, nuestros hijos tendrán que cambiar un grifo, superar un duelo, escribir un libro o aprobar un examen.

Por eso, en mi opinión, el arte, la lectura, la música y la cultura en general es el punto de partida perfecto para que un niño comience a ejercitar su creatividad. Es divertido, imprevisible, colorido, rítmico y los niños disfrutan con todas estas cosas. Aunque no entendamos qué tienen que ver cambiar un grifo con ver Las Meninas en el Prado, lo cierto es que lo principal es aprender a mirar el mundo a nuestro alrededor, para abrir la mente y desarrollar la imaginación. Cuando uno mira y observa, puede hallar soluciones que no veía en un inicio.

Los adultos y la creatividad

Al crecer, los miedos y las reglas sociales-educativas van minando nuestra creatividad. Los adultos nos creemos que no somos creativos, cuando lo que ocurre es que el miedo a hacer algo mal, a que se rían de uno, hace que nuestra creatividad se haga una bolita en un rincón de nuestro cerebro. Se acomoda, se vuelve vaga y ya no quiere salir de ahí. Pero la creatividad es un músculo, como el bíceps. Hay que entrenarla o si no se nos quedará fláccida (¡justo como mis bíceps!).

Los niños y la creatividad

Niño dibujando - fomentar la creatividad Ciao PescaoPrecisamente por eso es tan importante fomentar la creatividad en nuestros hijos, para que vaya cogiendo fuerza desde que son pequeñitos. Aún no tienen miedo a hacer el ridículo (ningún niño se plantea que no sabe dibujar, simplemente dibuja), o a que se rían de ellos (nadie se reirá de una niña que juegue a indios y vaqueros con su hermanito). No hay temor al error, a equivocarse. Aún no le han taladrado la cabeza diciéndole que su redacción está mal, o que es un inútil en matemáticas. Aún no temen el mundo adulto y sus imposiciones, ni a su profe, ni al suspenso, ni a la crítica.

De niños, es el momento perfecto para experimentar, probar, tocar, mojar, chupar, ensuciar, saltar, golpear, morder todo lo que nos rodea. Para observar el mundo y no sólo verlo pasar.

Consejos para fomentar la creatividad

  • Tiempo y espacio para jugar: Ver la tele no es jugar, es ver la tele. No es ir con mamá de compras. No es hacer la tarea. Con tiempo y espacio no me refiero a todo lo que no es estar en la escuela, sino a horas exclusivas para que los niños jueguen en un espacio determinado. Puede ser en el parque o una habitación de la casa (¡incluso un rinconcito de la casa!), pero que sea un espacio creado para jugar, con materiales para experimentar, con cuentos, con muñecos, con construcciones… ¡Tiempo y espacio de calidad de juego!
  • Leer: la lectura nos transporta. A otros lugares, mundos, mentes, situaciones. Nos saca de lo que somos y nos pone en una situación totalmente ajena. Nos hace vivir aventuras, amar a los buenos, odiar a los malos, y a veces incluso nos hace amar a los malos. Nos enseña al tiempo que nos divierte. Nos hace sufrir y reir. Da igual que sean cuentos, cómics, ciencia-ficción o el libro del cole de Matemáticas. Pero para abrir la mente, hay que leer… o si eres muy pequeño, ¡que te lean! ¡Todas las noches si es posible! Ningún niño debería crecer sin estar rodeado de cuentos y de sus mundos fantásticos.Lectura para fomentar la creatividad en los niños
  • Dibujar: El dibujo y la pintura no sólo son divertidos, sino que además afinan la psicomotricidad, la escritura y la lectura, además claro de fortalecer la creatividad. Lo mejor que tienen los dibujos de los peques es que dicen mucho de ellos: en el papel, ponen sus sueños, sus miedos, sus sentimientos… la realidad desde su perspectiva. ¡Es una manera de comunicación fantástica! Lo mejor, ellos no le tienen miedo a la página en blanco.
  • Materiales: Plastilina, barro, agua, jabón, pinturas de dedos, una caja vacía, gelatina, fruta, ramitas, el cartoncito del papel higiénico, el plástico de burbujitas, un ovillo de lana… prácticamente todo es susceptible de convertirse en un juego. ¡No te limites a las barbies o los gijoes! Hay mucha diversión en los objetos más inesperados de la casa.
  • Ensuciarse: Que no te de miedo a que los enanos se manchen. Es divertido, es necesario, es experimentar… y no hay nada que la lavadora no arregle. No hay que poner ese tipo de límites al juego. Incluso siendo mayores, seguro que más de una vez te han dado ganas de saltar en un charco de agua. ¡Y no pasa nada si te llenas de barro! Bueno, aunque sí que te recomiendo que vistas a tu peque de chándal más a menudo ;)
  • Escuchar música: La música amansa a las fieras, y también las desata. Siempre me río mucho cuando El Profe (mi pareja) me cuenta que le ha puesto Heavy Metal a los peques de su clase. Casi siempre la reacción de los niños es mover la cabeza al compás de la música, como el metalero más fanático. Y es que la música es un concepto tan tribal, tan antiguo en el ser humano… Prueba a ponerle algo con mucha percusión, música clásica, pop comercial, alternativo, … Cuanto más y de más estilos, mejor.
  • Equivocarse: Los niños tienen que equivocarse. Los adultos también, claro. Equivocarse no es malo, es sólo una manera más de aprender a hacer las cosas bien. Si nunca dejas que se ponga él sólo el abrigo, que se equivoque y se lo ponga del revés muchas veces, nunca aprenderá a ponérselo bien a la primera. Equivocarse es otra manera de experimentar, y no es malo (a pesar de que nuestro sistema educativo se empeñe en lo contrario).
  • No criticar: Esto va muy unido al punto anterior. Cuando criticamos, limitamos, y a la hora de jugar no se pueden poner determinados límites. Algo tan tonto como que “el sol no es azul, es amarillo”, está limitando al niño a la hora de dibujar. Si una caja es una nave espacial, tampoco pasa nada… Una caja puede ser lo que un niño vea en ella. Precisamente, eso es lo mejor de los niños, la capacidad que tienen de ver algo fascinante donde nosotros sólo vemos un objeto cotidiano.
  • Jugar en la naturaleza - Creatividad - Ciao PescaoMenos tele y más naturaleza: Es bien sabido que la naturaleza sienta bien a los adultos. De hecho, incluso se dice que uno de los factores de la felicidad del ser humano viene determinado por su contacto con la naturaleza. Cuanto más en contacto, más feliz. ¿Por qué restringir esto a los adultos? Es mucho más fascinante ver una vaca en el campo que verla en la tele. Los animales entusiasman a los peques, así que no deberíamos privarles de la oportunidad de estar más en contacto con ellos. Por no hablar de la cantidad de material de juego que podemos encontrar en el campo o la playa.
  • Ir de museos, teatros, conciertos… La cultura no es sólo para adultos. Los conciertos no tienen por qué ser sólo de música infantil. Ahí va una anécdota: El Profe ha ido al Museo del Prado y al Reina Sofía con niños de dos años. Cuando delante del Guernica, les preguntó qué veían, una alumna dijo que “la señora estaba triste porque el bebé está malito”. Los niños entienden el arte… no como los adultos, pero captan igualmente lo que el arte transmite. Pregúntale a tus hijos qué ven en cualquier cuadro, porque es alucinante las respuestas que los niños pueden dar. Y cuanto más abstracto, ¡mejor!

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